Cuando “Meter la Pata” es lo mejor para un Mueble

Hugo, un restaurador de arte internacional, se encontraba en la ciudad visitando a un gran amigo suyo. Mientras daban un paseo por la calle, se detuvo ante un contenedor de basura para observar en detalle una silla que habían dejado recostada.

–¿Qué miras?– Le preguntó el amigo.
–Admiro esta silla. ¿No ves lo hermosa que es?
–Pero si es vieja y la han tirado a la basura.
–Lo han hecho por ignorantes. Se trata de una pieza de mediados del siglo XX. Se conserva muy bien. Con cambiarle las patas rotas quedaría magnífica. Si yo viviera aquí me la quedaría.

Cuántos buenos muebles van a parar a la basura porque se les han roto las patas o se han quedado anticuadas. Hay una forma muy fácil y económica de resolver esto: cambiarle las patas.

Si lo hiciéramos más a menudo, no sólo estaríamos contribuyendo con el medio ambiente, también ganaríamos un mueble que puede lucir magnífico en nuestra casa y nos ahorraríamos tener que comprar uno nuevo.

¿Tienes una mesa, una cómoda un ropero o una silla que quieres reparar o darle un aire nuevo? Cámbiale las patas.

Existen muchas variedades de patas que se adaptan a distintos estilos, y que pueden incluso dar la sensación de que se ha comprado un mueble nuevo.

Por ejemplo, un viejo escritorio tenía las patas muy anticuadas pero la superficie superior era de una madera de gran calidad y buena presencia. Al dueño le daba pena tirar esa pieza pero él quería algo más actual. Finalmente optó por cambiarle las patas. Le colocó unas cilíndricas de metal muy modernas. El contraste entre la superficie clásica y las patas modernas le aportaron tal personalidad al escritorio, que varios visitantes le preguntaron dónde había comprado ese mueble, porque querían uno igual.

O el caso contrario, a un mueble actual pero anodino se le quiere aportar un cierto toque de sofisticación o un estilo más clásico. La solución es la misma: cámbiale las patas. Hay patas con figuras muy singulares que aportan carácter al mueble y hasta da la sensación de que se trata de un mueble mucho más valioso de lo que en realidad es.

Pero no sólo se pueden lograr contrastes curiosos y una sensación de mayor clase, a veces, renovar las patas impregna todo el ambiente de vida. En especial, si se cambian las patas de varios muebles con un mismo estilo.

Es decir, las patas hacen juego en la cómoda, la cama, el ropero, la silla del vestidor, y todo el espacio parece revivir con un nuevo estilo de marcada personalidad.

Dale alas a tu imaginación. Mira las variedades con las que cuentas y atrévete a “meter la pata”. Con toda seguridad, hasta presumirás por haberlo hecho.

Pequeños detalles que cambian tú mundo!

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