Cómo “Reformar” sin reformar una Habitación

  • ¡Ah, qué bien! Has reformado la habitación.
  • ¡Nooooo! –replicó Alicia.
  • ¿Cómo que no? Esto no está como estaba. ¿Qué has hecho que no me doy cuenta?

Esta conversación la escuchamos hace un par de semanas en la casa de una amiga. Nos pareció interesante y tomamos nota porque hay maneras de “reformar” sin hacerlo. Nosotros lo llamamos “efecto reforma”.

Naturalmente, variar el color de la habitación, cambiar las cortinas, añadir escayola, o renovar el mobiliario provocan un cambio radical del espacio. Sin embargo, para realizar esa transformación se necesita una buena suma de dinero, además de bastante trabajo y tiempo. Por eso, le pedimos a nuestra amiga “reformadora” que comparta con nosotros sus trucos para que tu también, en apenas unas horas, transformes tu habitación por muy poco dinero.

Los trucos de Alicia:

  1. Truco maestro. Para dar mayor sensación de cambio, se debe buscar el mayor contraste posible con la situación inicial. Por ejemplo, si dominan los colores oscuros, ir a los claros. Sustituir lo liso por estampados, etc. Eso dará mayor sensación de cambio.
  2. Piensa en pequeño. En realidad, al renovar varios detalles pequeños, se consigue la sensación de que se ha realizado un cambio grande. A veces incluso, un par de detalles llamativos tanto por su diseño como por su color, provocan “chispas” decorativas que contagian el ambiente. Un jarrón de color ácido intenso, una lámpara con un estampado original, etc.
  3. Cambia los pomos y tiradores. Parecen casi insignificantes, pero al sustituirse por nuevos toman una fuerza enorme, ya que lo antiguo lo puede convertir en moderno y lo anodino en vistoso. De esa manera un ropero, una cómoda, una mesita de luz a juego se convierten en un imaginario carrusel que sube y baja por la estancia.
  4. Añade estantes. Hay estantes que no sólo permiten disponer de un espacio para ordenar libros o juguetes, también son un elemento decorativo de los que provocan esa sensación de “¿qué hay de diferente aquí?”. Existen minimalistas, divertidos, innovadores, en fin, para todos los gustos.
  5. Instala percheros y colgadores. Además de su cómoda funcionalidad, lograrás darle personalidad a rincones que antes eran aburridos. ¿Te imaginas un colgador del que pende un sombrero mexicano? ¿o un perchero con chaquetas de color y muñecos?
  6. Mete la pata. ¡Sí, tal como lo oyes! Quita las patas de las sillas, escritorios, mesas, cómodas, y reemplázalas por otras. Verás cómo las visitas piensan que hasta has cambiado el mobiliario con tu “metida de pata”.

Con estos trucos, no tienes excusa para no “reformar” las habitaciones de tu casa y dejar sorprendidas a tus amistades. Si te preguntan cuánto te costó la “reforma”, y quieres que piensen que te costó mucho, puedes decirles “¡Imagínate!” con aire de pesadumbre. Pero si te gusta presumir de persona ahorradora y eficaz, cuéntales la verdad: me costó menos que salir de cena… aunque les cueste creerte.

Pequeños detalles que cambian tú mundo!

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